Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
Palabra_Binaria · La Palabra Binaria
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes añadir enlaces en tu web relacionados con tu grupo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
Miércoles 14 de abril de 2004. La Palabra Binaria.   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #932 de 2022 |

La Palabra Binaria

Publicación diaria para la Iglesia Católica


Miércoles de Pascua


Santa Liduvina


lo reconocieron al partir el pan


 

Hechos 3,1-10

 

1 Pedro y Juan iban un día al templo a la hora de la oración, a las tres de la tarde.   2 Todos los días llevaban a un cojo de nacimiento y lo ponían a la puerta del templo llamada Hermosa para pedir limosna a los que entraban.   3 Al ver a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les pidió limosna.  4 Pedro y Juan clavaron sus ojos en él; y Pedro le dijo: «Míranos». 5 Él los miraba, esperando que le dieran algo.   6 Pedro dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, eso te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar». 7 Lo agarró de la mano derecha y lo levantó; y al instante sus pies y sus tobillos se fortalecieron;  8 y de un salto se puso en pie y echó a andar; y entró con ellos en el templo andando, saltando y alabando a Dios.  9 Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios. 10 Y reconocían que era el que solía sentarse junto a la puerta Hermosa a pedir limosna; y se quedaron admirados y desconcertados por lo que le había sucedido.

 

Salmo 104, 1-9

 

1 Dad gracias al Señor, invocad su nombre,

publicad entre los pueblos sus proezas;

2 cantad, entonad himnos en su honor,

decid a las gentes sus milagros;

3 estad orgullosos de su santo nombre,

alegraos los que buscáis al Señor.

4 Recurrid al Señor y a su poder,

buscad siempre su rostro.

6 raza de Abrahán, su siervo,

hijos de Jacob, su elegido.

7 El Señor es nuestro Dios,

sus leyes rigen en el mundo entero.

8 Él se acuerda de su alianza eternamente,

de la palabra dada, por mil generaciones;

9 del pacto que firmó con Abrahán,

del juramento que hizo a Isaac,

 

Lucas 24,13-35

 

13 Aquel mismo día, dos de ellos se dirigían a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos trece kilómetros. 14 Iban hablando de todos estos sucesos;  15 mientras ellos hablaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar con ellos. 16 Pero estaban tan ciegos que no lo reconocían.  17 Y les dijo: «¿De qué veníais hablando en el camino?». Se detuvieron entristecidos.  18 Uno de ellos, llamado Cleofás, respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha sucedido en ella estos días?».  19 Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo,  20 cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.  21 Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, pero a todo esto ya es el tercer día desde que sucedieron estas cosas.  22 Por cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han dejado asombrados: fueron muy temprano al sepulcro, 23 no encontraron su cuerpo y volvieron hablando de una aparición de ángeles que dicen que vive.  24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres han dicho, pero a él no lo vieron».  25 Entonces les dijo: «¡Qué torpes sois y qué tardos para creer lo que dijeron los profetas!  26 ¿No era necesario que Cristo sufriera todo eso para entrar en su gloria?».   27 Y empezando por Moisés y todos los profetas, les interpretó lo que sobre él hay en todas las Escrituras.28 Llegaron a la aldea donde iban, y él aparentó ir más lejos; 29 pero ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque es tarde y ya ha declinado el día». Y entró para quedarse con ellos.  30 Se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. 31 Entonces sus ojos se abrieron y lo reconocieron; pero él desapareció de su lado.32 Y se dijeron uno a otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».  33 Se levantaron inmediatamente, volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los once y a sus compañeros,   34 que decían: «Verdaderamente el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón». 35 Ellos contaron lo del camino y cómo lo reconocieron al partir el pan.


En el evangelio de ayer María Magdalena va a buscar al Señor y Cristo le sale al encuentro. En cambio en este evangelio nos encontramos con los típicos seguidores de los días de gloria que huyen el día del castigo.

Cierto que los discípulos de Emaús tienen el mérito de no haber traicionado a Jesús. Habían esperado que él sería el Salvador. Lo que no han tenido en cuenta es que Cristo persevera hasta el final, es capaz de esperar hasta el último momento y salir al encuentro como un buen amigo que tiende la mano.

Sin embargo, Jesús no quiere limitar nuestra libertad y nos deja libres de aceptar la mano que nos ofrece. Nos acompaña durante todo el camino; pero, si no le pedimos que se quede con nosotros, no lo reconoceremos cuando parta el pan.


 

Santa Liduvina

 

Autor: Archidiócesis de Madrid 

 

Nace en Schiedam, en una casa pobre y honrada, cerca de La Haya. Es la hija de Pedro, el sereno. La llaman Liduvina, Ludiwina, Lidvina, Lydvid o Lidia.

 

Con quince años comienza su historia de dolor cuando cae en el hielo del lago Schie donde patinaba con sus amigas, al producirse un choque con una de ellas. Se rompió una costilla y entró en cama para no levantarse más. A partir de este momento ya se suceden todos los males y los intentos de curación conocidos en el pueblo. Apostema pertinaz en el lugar de la herida, salen llagas, úlceras, por fin gangrena con gusanos y mucho dolor. Se pasan el día cambiándola de una a otra cama, pero cada traslado es un espantoso tormento; sus piernas ya no la sostienen un día y ya es preciso arrastrarla por el suelo.

 

Enfermedad del fuego sagrado, como lo llamaban en ese tiempo, en un brazo que se consume. También tiene neuralgias.

 

Por si fuera poco, el ojo derecho se extingue y le sangra el izquierdo. Se le producen equimosis lívidas en el pecho que se convierten en pústulas cobrizas. Empieza el mal al hígado y a los pulmones. El cáncer le hace agujero profundo en el pecho. Y para colmo de males, la peste bubónica que asolaba Europa llegó a Holanda y se estableció en Liduvina regalándole dos bubones terribles junto a su corazón. Ella dijo: "dos no está mal, pero tres sería mejor, en honor de la Santísima Trinidad"... y el tercero le brotó en la cara. Sólo la lepra no visitó su cuerpo.

 

Cualquiera de estos males era de muerte. Pero aquella vida era un milagro continuo. Ahora es un montón de pellejos rotos y huesos; lejos queda la niña crecida y guapa que fue, cuando su buen padre le buscaba pretendientes con los que ajustar una boda que le sacara de apuros y a la que ella se negaba rotundamente.

 

¿Y los olores? Los chorros de pus, a rosas; los emplastos retirados llenos de insectos, embalsaman la casa, y de aquel cuerpo que todo se pudre, jamás salió olor de muerto.

 

¿Y el alimento? Una rodaja de manzana asada para un día. El estómago se rebela por una tostada de pan mojado en leche o en cerveza. Después hubo de contentarse con unas gotas de agua azucarada o con un poco de vino matado con agua.

 

¿Y el descanso? Desaparecido el sueño, noches en vela, de espaldas con la piel que salía como la corteza del árbol. Sus biógrafos dicen que en treinta y ocho años no durmió veinte horas.

 

¿Y el ánimo? El sufrimiento la llenó al principio de espanto. En cama, estuvo con frecuencia a punto de desesperación. Por cuatro años pensó que estaba condenada; Dios no se interesa por ella, no aparece, o mejor, ha desaparecido por indiferente; casi se diría es un enemigo implacable y cruel.

 

Es incapaz de rezar en ese estado de sufrimiento y postración donde no hay ni una ayuda del cielo, ni un consuelo de la tierra.

 

El cura del pueblo no se interesa por la enferma mientras tenga que ocuparse de cebar sus capones y de mantener bien repleta la despensa.

 

Algún alma buena le puso en pista, aunque al principio, ella no entendió nada. "La Pasión de Cristo la has meditado poco hasta ahora".

 

Ni siquiera eso daba resultado; sus dolores le dolían más que los del Señor; pero lo intentaba. La Comunión que le llevaron un día fue el remedio. Iluminada por una gracia repentina descubrió su misión en la tierra: acompañar a Jesús en el Calvario, reparar, clavarse voluntariamente en la cruz, ayudar al Mártir divino a llevar los pecados del mundo.

 

Las cosas cambiaron. Es la hora de la longanimidad. Empieza a ver lo positivo de su vida. Ahora, ayudada por el pensamiento de la generosidad de los mártires, agradece sus dolores al Señor. Comienza a preocuparse de los otros y de sus necesidades. Mantiene su día en la presencia de Dios aunque se produzcan demencias, apoplejías, neuralgias, dolores de muelas, mal de piedras y contracciones de nervios. De su boca salen a un tiempo sonrisas, bondades, alaridos y sollozos y ella misma decía que se olvidaba de su penoso estado cuando veía el rostro del Ángel de su guarda, que le hacía intuir cuál no sería la hermosura del rostro de Dios. Aparecen estigmas junto a los bubones y en los pies y en las manos.

 

Entiende de la dulzura de mezclar su dolor con el dolor de Dios porque su mundo es el de Pedro que llaman el Cruel, el de Carlos IV y Enrique de Lancaster con pantanos de sangre y de guerra de bulas entre los antipapas, de violencia de los magnates y ambiciones de los clérigos; era la época en que la cabeza tiarada de Cristo es arrojada de Aviñón a Roma y de Roma a Aviñón. Siente de lejos el pecado y repara. Detecta el mal de quienes la visitan y lo desenmascara para poner remedio. Su habitación es un hospital de almas.

 

Esta glosa del libro de Job pasó al cielo el día 14 de abril de 1433.

 

Sus reliquias están en santa Gúdula de Bruselas.


Moral y Mandamientos XV

La Ley , una guía en nuestro camino

 

 Autor: Catholic.net 

 

 

La Ley , una guía en nuestro camino

 

Vivimos en una época de grandes avances científicos y tecnológicos: la radio, el teléfono, la televisión, los aviones, etc. Todos estos avances que ha realizado el hombre los ha tenido que realizar respetando ciertas leyes que están inscritas en la naturaleza y por ello, alcanzaron el éxito.

 

El hombre, cuando respeta la naturaleza propia del ser humano, alcanza la felicidad y la plenitud. Cuando va en contra de su naturaleza, cae en el vacío. Su vida pierde sentido, como le sucede, por ejemplo, a una persona adicta a las drogas.

 

Pero, la pregunta es: ¿con respecto a qué? ¿Cuál es la norma o el criterio para saber si algo es bueno o malo?

 

La respuesta es el bien moral, que regula y mide los actos humanos en orden a su fin último. El bien moral es lo que mejora a toda la persona y no solo a una de sus partes, por ello es diferente al valor que sólo mejora alguna parte de la persona. Es el bien que está por encima de todos los demás bienes.

 

El bien moral" es el que le da valor a todos los actos del hombre.

 

La ley moral nos guía para conseguir el bien moral que abarca a todo el hombre, que hace que éste actúe de acuerdo a su dignidad y sea un reflejo de la bondad de Dios.

 

La Ley

 

Existen diferentes tipos de leyes:

 

La ley Moral

 

Es una llamada divina a participar en la misma vida de Dios, un mandato que Dios da para indicar el camino que se debe seguir para alcanzar la vida eterna. Es una orientación para la propia libertad.

 

La ley moral con principios generales y normas particulares, es percibida por la conciencia, aparece en la Sagrada Escritura o por medio de los hombres.

 

La Ley Eterna

 

Cuando Dios creó el universo, le dio unas leyes concretas que garantizaban su perfecto funcionamiento y para que se cumpla su propio fin. Por eso, Santo Tomás define la ley divina como “el plan de la divina sabiduría que dirige todas las acciones y movimientos de las criaturas en orden del bien común de todo el universo”.

Todo lo creado ha sido orientado hacia el hombre, que es el único ser libre que convive con todo lo creado, a pesar de ser criatura también. Al hombre, que por su libertad es el único ser que rompe la ley eterna, Dios le ha dado una ley de comportamiento, misma que se encuentra grabada en su corazón: la ley moral natural.

 

La ley moral es eterna porque es anterior a la creación; es ley porque es una ordenación normativa que hace la inteligencia divina para el recto ser y obrar de todo lo que existe.

Es inmutable y es universal porque es para siempre y abarca a todos los seres creados según su naturaleza.

 

La Ley Natural

 

La ley natural es la ley eterna en lo que se refiere al hombre. Ley para orientar su libertad hacia su realización perfecta como seres espirituales. Se llama natural porque se refiere a la misma naturaleza del hombre. Es un designino amoroso de Dios.

 

Existen ciertas leyes y normas que rigen el Universo. Son leyes que no han sido fabricadas por el hombre, sino que están inscritas en la naturaleza. Son tan “naturales” como la ley de gravedad, por medio de la cual sabemos que siempre que soltamos un objeto, éste caerá al suelo. Nosotros, sin necesidad de estudiar nada, sabemos que los objetos se caen, que el agua moja, que el fuego quema.

 

Gracias a nuestra libertad, podemos elegir bañarnos o no bañarnos, pero si nos metemos a un chorro de agua, no podemos elegir mojarnos o no mojarnos, como tampoco podemos evitar caernos si sacamos todo nuestro cuerpo por la ventana desde el tercer piso de un edificio. No podemos evitar que la Tierra se mueva alrededor del sol, ni que cada día dure 24 horas. Estas leyes que rigen el universo son inmutables y universales y no queda más remedio que aceptarlas y adecuar nuestro comportamiento a ellas.

 

De la misma manera en que hemos descubierto estas leyes que rigen el Universo sin que nadie tuviera que explicarnos el por qué son así, también podemos descubrir dentro de nosotros otras leyes que están ya inscritas dentro de nuestra naturaleza de hombre, compuesto de alma y cuerpo.

 

Pensemos en nuestro cuerpo: si no comemos, nos da hambre; si no dormimos, sentimos sueño; si hacemos ejercicio nos da sed. Respiramos y nuestros pulmones purifican la sangre que el corazón bombea a todo nuestro cuerpo sin que podamos hacer nada para impedirlo. Son leyes que no podemos cambiar sin poner en serio peligro nuestra vida.

 

En nuestra alma también encontramos una ley que nosotros no hemos escrito y que tampoco podemos cambiar sin hacernos daño. Esta ley nos dicta hacer siempre el bien y evitar el mal. La conocemos desde siempre. Nadie nos la tuvo que decir o explicar pues ya estaba dentro de nosotros.

 

Esta Ley natural también es universal e inmutable, como la ley de la gravedad, es decir, es aplicable a todos los hombres y no cambia con el paso del tiempo.

 

Dentro de esta Ley natural están todos los preceptos universalmente válidos, como el “no matarás”, “respeta a los otros y a sus bienes”, “defiende la verdad”, “lucha por la justicia”, etc.

 

Toda ley está enfocada a buscar un bien, y así como la ley de la gravedad conserva el equilibrio en el universo, así también la Ley moral natural está encaminada a que todo lo que hay dentro de nosotros funcione correctamente y no se rompa el equilibrio planeado por Dios desde el principio.

 

La Ley Divina Revelada

 

Parece increíble, pero Dios sabía que no era suficiente el habernos dado la luz de nuestra conciencia y la ley natural.

 

Dios sabía que el hombre, al hacer uso de su libertad, iba a intentar violar aún estas leyes universales e inmutables, con el riesgo de hacerse un daño irreparable.

 

Por esto, Él mismo se comunica con el hombre y le transmite “instructivos” exactos y precisos que debe respetar para llegar a su fin último, a encontrar el “tesoro escondido” que es la felicidad plena y eterna junto a Él.

 

Este instructivo lo conocemos con el nombre de Ley Divina Revelada y está plasmado en la Sagrada Escritura. Dentro de ella están los Diez Mandamientos, el Mandamiento de Amor, las Bienaventuranzas y todas las normas de comportamiento que nos dio Jesucristo con sus palabras y su ejemplo.

 

Si leemos el Evangelio, encontraremos en él cientos de consejos que te da Jesucristo:

 

*      Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.

*      Al que te pida el manto, dale también la túnica.

*      Ama a tus enemigos y ora por los que te persiguen.

 

Todos estos consejos son "pistas” que Dios nos da para que realmente encontremos nuestro tesoro y no nos quedemos perdidos a la mitad del camino.

 

Las Leyes Civiles

 

Aparte de las pistas, Dios ha querido escoger a ciertas personas como “guías”, conocedores del camino, y les ha dado la autoridad para guiarnos, para dictar leyes que nos indiquen con claridad el camino más seguro para llegar a nuestro fin.

 

Las leyes civiles, dictadas por hombres con autoridad, son necesarias e indispensables para que podamos vivir en armonía. ¿Te imaginas el desastre que sería la vialidad, si no existieran leyes de tránsito y cada quien circulara por donde se le antojara?

 

Todas estas leyes y normas, nacen de la razón humana y son dictadas por las autoridades para buscar el bien común.

 

Estas leyes no son universales, pues están dictadas sólo para un grupo determinado de individuos, de un país, de un estado, de una determinada profesión, o que cumplen determinadas características. De esta manera, las leyes de tránsito sólo afectan a aquellas personas que manejan o transitan por la calle y el código civil mexicano no es válido para los que viven en otro país.

 

Estas leyes tampoco son inmutables, pues están dictadas para un momento determinado y pueden cambiar cuando cambien las circunstancias actuales. Así, podemos ver que las leyes que existían en el siglo pasado para el tránsito de carretas y caballos por las calles, desaparecieron.

 

Dado que son hombres los que dictan las leyes civiles, no son infalibles y pueden equivocarse voluntaria o involuntariamente.

 

Es muy fácil descubrirlo, basta que siempre tengas en mente que las leyes positivas son obligatorias sólo cuando son legítimas y justas, es decir, cuando:

 

a. Están dirigidas al bien común, al bien de la comunidad y sus individuos. Esto quiere decir que una ley no debe buscar solamente beneficiar a una persona o a un grupo determinado, sino a toda la sociedad por igual.

 

b. Han sido dictadas por una autoridad legítima. Esto significa, por ejemplo, que nosotros, aunque tengamos autoridad sobre nuestros hijos, no podemos dictar una ley válida para todo el país, a menos que fuéramos el Presidente de la Nación. Tampoco serían válidas las leyes dictadas por alguien que haya alcanzado el puesto de autoridad por una vía ilícita, como podría ser el caso de un loco.

 

c. Son buenas en sí mismas y en sus circunstancias. Esto significa que deben estar de acuerdo con la Ley eterna, la Ley natural y la Ley revelada. Así, no puede ser válida ninguna ley que vaya en contra del respeto a la vida o del respeto a los demás, pues sería tan ilógica como una ley que te obligara a desafiar la Ley de la gravedad.

 

d. Son impuestas a cada individuo en las debidas proporciones. Una ley no puede ser válida si exige algo fuera de las posibilidades del individuo, como podría ser una ley que obligara a trabajar a niños o ancianos.

 

Si una ley es injusta porque no cumple con alguna de las condiciones anteriores, no estamos obligados a obedecerla y si acaso una ley va en contra directamente de la ley natural, nuestra obligación es desobedecerla, pero tenemos que saber con claridad el porqué de las leyes, de este modo, siempre obedeceremos las leyes buenas y no seguiremos aquellas que por diferentes motivos puedan ir en contra de la dignidad de la persona humana.

 

Algunas personas podrán decir que cada uno puede interpretar la Ley de Dios a su manera. Recordar que Dios dejó una Iglesia y un “instructivo” muy claro que son las Sagradas Escrituras en la cuales se encuentran los Diez Mandamientos, el Mandamiento de Amor, las Bienaventuranzas y todas las normas de comportamiento que nos dio

 

Jesucristo con sus palabras y su ejemplo. En la Iglesia, Dios está presente en el Papa. Es el vicario de Cristo en la Tierra y está asistido por el Espíritu Santo.

 


Que la gracia y la bendición del Padre se derrame sobre todos nosotros

El Servidor de la Palabra
lapalabra@...

Aportaciones al foro Palabra Binaria
Palabra_Binaria@yahoogroups.com

Páginas en Internet

http://www.lapalabrabinaria.org
http://groups.yahoo.com/group/Palabra_Binaria
http://www.eureca.net/palabra_binaria

Y para el Foro Compartir

Publicar mensaje: ForoCompartir_PB@yahoogroups.com

Subscribir: ForoCompartir_PB-subscribe@yahoogroups.com
Cancelar suscripción: ForoCompartir_PB-unsubscribe@yahoogroups.com

La Palabra es fuente de Vida: ¡Ayúdanos a difundirla!

 "Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia a toda criatura"

Marcos 16,15


Si recibiste este correo es porque te suscribiste a él desde nuestro portal o porque algún amigo te recomendó con nosotros. Bajo el decreto S.1618 titulo 3º aprobado por el 105 Congreso Base de las Normativas Internacionales sobre SPAM, este mensaje no podrá ser considerado SPAM mientras incluya una forma de ser removido.

Para darse de alta o de baja en la lista del correo de la Palabra Binaria basta con mandar  un mail a lapalabra@...  con el texto "Palabra Binaria" o "Quitar" en el asunto y vuestro nombre en el cuerpo del mensaje. Otra forma de darse de alta o de baja es a través de el  foro de La Palabra  Binaria, basta con mandar  un mail en blanco a  Palabra_Binaria-subscribe@yahoogroups.com  si os queréis dar de alta y para cursar baja usad Palabra_Binaria-unsubscribe@yahoogroups.com   Se hará de forma automática.


Este mensaje y los documentos que, en su caso lleve anexos, pueden contener información confidencial. Por ello, se informa a quien lo reciba por error que la información contenida en el mismo es reservada y su uso no autorizado está prohibido legalmente, por lo que en tal caso le rogamos que nos lo comunique por la misma vía, se abstenga de realizar copias del mensaje o remitirlo o entregarlo a otra persona y proceda a borrarlo de inmediato. Gracias.

This document together with any documents attached may contain confidential information. You are informed that if you should receive it by mistake, the information it contains is reserved and its use is not authorised. It is legally prohibited. If you have received this message by mistake, please let us know as soon as possible by e-mail. Do not make any copies of the message, nor send it or give it to anybody else. Please delete it right away. Thank you.


 

 

 



Mié, 14 de Abr, 2004 10:40 am

binarios2000
Sin conexión Sin conexión
Enviar mensaje Enviar mensaje

Documento adjunto
../../../../Documents and Settings/Gonzalo de Juan/Mis documentos/Mis Webs/bg250.jpg
Formato:
image/jpeg
Reenviar Mensaje #932 de 2022 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

La Palabra Binaria <http://es.catholic.net//> Publicación diaria para la Iglesia Católica _____ Miércoles de Pascua _____ Santa Liduvina _____ lo...
Gonzalo de Juan Aretx...
binarios2000
Sin conexión Enviar mensaje
14 de Abr, 2004
10:43 am
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda